Reportaje sobre Mi Cosecha en el Diario de Sevilla

Escrito por mi cosecha el . Posteado en Prensa

El periódico Diario de Sevilla dedica dos páginas en su edición impresa al proyecto que desarrolla Mi Cosecha. Huertos ecológicos.

periodico

Del huerto ecológico a casa

La felicidad del hortelano. La asociación ‘Mi Cosecha’ fomenta la agricultura ecológica con parcelas donde el agricultor recibe todo lo necesario para producir sus propias verduras Un huerto ecológico que florece con más de 200 usuarios en La Rinconada Además se organizan actividades alternativas como un banco de intercambio de semillas ecológicas.

Diego M. Díaz Salado Sevilla


El último de los preceptos de un conocido proverbio chino reza algo así como que la llave de la felicidad infinita radica en la labor hortícola: “si quieres ser feliz toda la vida, cultiva un huerto”, dicen desde oriente. Dicha y tomates maduros, extraña pero efectiva combinación desarrollada con éxito por Mi Cosecha, una asociación sin ánimo de lucro que persigue promover iniciativas de respeto a la naturaleza, autosuficiencia alimentaria y desarrollo de la agricultura ecológica y la horticultura.

Enclavados en pleno cinturón industrial y empresarial de la provincia, en el municipio de La Rinconada, Mi Cosecha ofrece la posibilidad de iniciarse en el mundo de la horticultura ecológica a través de un servicio innovador que sintetiza tradición agrícola, fórmulas ecológicas y bienestar personal: “aspiramos a que los participantes de nuestro proyecto consuman productos ecológicos que ellos mismos cultiven, vean en sus huertos un modelo rentable para su economía y vivan una nueva experiencia junto a su familia y amigos”, explica Ismael Sánchez, presidente de la Asociación Mi Cosecha.

Para ello, ceden pequeños huertos de 50 metros cuadrados donde cada hortelano puede cultivar lo que más le guste y disfrutar de su producción. Los huertos se encuentran acotados y cuentan con una toma de agua para que hortelanos y hortelanas puedan instalar su riego por goteo. Además disponen de una zona de compostaje donde se elabora su propio compost de forma colectiva, y dos pequeños invernaderos donde se ubica un semillero, cuyas plántulas se trasplantan al huerto.

La finca cuenta, igualmente, con una zona de aparcamientos para coches y bicicletas, casetilla de gestión donde se ubica el botiquín y un apartado con taquillas donde los hortelanos pueden guardar sus aperos de labranza y ropa de trabajo. Y para después del arduo trabajo agrícola, Mi Cosecha ofrece también con una zona de esparcimiento con barbacoa, perfecta para el relajamiento y donde se suceden las primeras comparaciones sobre calidad, tamaño y sabor de los frutos.

“Uno de los aspectos novedosos en este tipo de iniciativas es la inexistencia de horarios. No queremos que nadie tenga la obligación de adaptarse, así que damos la posibilidad a los participantes de acceder a su huerto y al resto de la finca cuando realmente puedan y quieran, para que ellos mismos decidan realmente cuándo ir a disfrutar de su cultivo”, señala Ismael. Este gran servicio se puede disfrutar desde una única cuota mensual de 30 euros, destinada a paliar los gastos generados por los huertos, y en la que se incluyen el mantenimiento de las instalaciones, consumo de agua de riego o la cesión de herramientas y útiles de trabajo, entre otros.

El nacimiento de una entidad tan comprometida y con un reflejo social acentuado se produjo gracias al influjo de un equipo humano plural y heterogéneo, que forma las bases de la asociación. Peritos agrícolas, educadores medioambientales, profesionales de la educación en distintas ramas, activistas en el campo de la ecología, todos con el denominador común de un profundo compromiso por conocer y proteger la naturaleza a través de prácticas agrícolas responsables con valores de soberanía alimentaria y la permacultura.

Ese es precisamente el gran requisito para cultivar, el uso sin excepción de un sistema agrícola ecológico, producción agraria y ganadera que proporciona alimentos de la máxima calidad a través de las técnicas más respetuosas con el medioambiente. “En la asociación se prescinde de la utilización de sustancias químicas, como pesticidas, fertilizantes de síntesis y aditivos. El objetivo es obtener alimentos naturales, saludables y con todas sus propiedades nutritivas y a la vez minimizar los efectos negativos sobre el medioambiente”, en palabras de Cynthia Ruiz, secretaria.

El modus operandi de una asociación de estas características obliga a que gran parte de los servicios ofrecidos sean gestionados por los miembros de Mi Cosecha, desde el mantenimiento de las instalaciones hasta el asesoramiento personalizado de los hortelanos. “Cultivar un huerto es muy fácil, no obstante, a lo largo de todo el año, se realizan cursos formativos para que los participantes saquen el mejor partido a sus huertos, aprendiendo las diferentes técnicas y principios en los que se basa la horticultura ecológica con aplicación directa en sus huertos, tanto para la producción familiar, como para la educación ambiental. También facilitamos a través de nuestra página web www.micosecha.net distintos manuales, fichas técnicas de descarga gratuita para complementar la formación”, argumenta el presidente.

Nociones que resultan claves para la consecución del objetivo supremo de esta entidad social: que los participantes conozcan cuáles son los conceptos más importantes en los que se basa la agricultura ecológica. En ese sentido, la organización les acompaña durante todo el proceso para que de forma sistemática ganen una capacitación sobre la agricultura ecológica como sistema de producción agrícola, así como de sus técnicas de cultivo, como el manejo del suelo, fertilización, laboreo, rotaciones o control fitosanitario, y recolección de productos ecológicos. Y ese es el momento más esperado, la recogida del fruto creado por el hortelano.

A través de esta iniciativa, se ha creado el perfil del agricultor urbano, que gana conocimientos agrícolas y proyecta las excelencias de la ecología. Es el caso de Elena Delgado, una de las hortelanas de Mi Cosecha. “Después de todo el día trabajando en la ciudad, ir al huerto me evade, me relaja”, explica con satisfacción casi palpable. Esta usuaria se reconoce consumidora de productos ecológicos desde mucho antes de participar en Mi Cosecha, pero que ha sido gracias a esta asociación cuando ha conocido los entresijos de este sistema de producción sostenible. “Conocí la historia y decidimos coger un huerto. Desde entonces consumimos nuestros propios frutos, con sólo 50 metros cuadrados tenemos una producción tan grande que en verano no damos abasto”, explica. Un caso que se repite en la figura de Antonio Castillo, otro de los agricultores, vecino de Rinconada, para más señas. “Al principio pensaba que el espacio era pequeño para producir mucho, pero resulta que cuando salen los frutos, hay para dar y regalar”. Este hortelano se sincera cuando dice que antes de pertenecer a este colectivo “no creía demasiado en la agricultura ecológica”, pero que gracias al asesoramiento, conocimiento de técnicas y sobre todo, “al intenso sabor”, se ha convertido en un adepto convencido de estos métodos de producción alimentaria. “Es una idea fantástica, que además crea vínculos entre hortelanos y permite que mis hijos descubran como se cultivan los alimentos que comen. Ellos disfrutan tanto como yo cada vez que venimos a nuestro huerto”.

Opiniones compartidas que demuestran el bienestar que genera la gestión de tu propio alimento, verlo crecer con métodos naturales y degustar un sabor puro. Por esto y mucho más, el modelo emprendido por Mi Cosecha está resultando todo un éxito. Sus 65 parcelas de producción ecológica están ocupadas, e incluso cuentan con una lista de espera de nuevos hortelanos. De esta forma hay más de 200 personas que se benefician de forma directa de la idea, pasando semanalmente por la finca. Se destina unos 3.500 metros cuadrados se para producción ecológica y algo menos de 2.000 metros cuadrados se utilizan como zonas comunes, pasillos o instalaciones. “Todos los productos obtenidos son para autoconsumo, por lo que huimos de la producción intensiva, no cuantificamos cuantos kilos producimos de un producto u otro, nuestro objetivo no es producir mucho sino hacerlo de una forma responsable para con el medio ambiente y saludable para nuestro cuerpo”, explica el presidente.

Establecido el proyecto, la asociación emprende además con nuevas ideas relacionadas con la raíz ecológica, como el inicipiente banco de intercambio de semillas. Una iniciativa encaminada a recuperar, producir y compartir semillas adaptadas a las condiciones locales de cultivo, con la misión de intercambiar las propias semillas y con ellas del conocimiento acumulado. Desde el presente mes de febrero, se realiza el primer sábado de cada mensualidad. Está dirigido tanto a entidades como particulares que vengan participando en alguno de los proyectos de Mi Cosecha y en la primera experiencia han contado con numerosos hortelanos.

Es la adicción por lo natural. La búsqueda de lo sano, rico y divertido. Adjetivos positivos de una idea que ya rompe moldes en La Rinconada y que se presenta como un rayo de luz del cambio que la sociedad del siglo XXI debe provocar. Felicidad y berenjenas exquisitas, relación que germina en este colectivo.

Etiquetas:



Copyright © 2013 Mi cosecha. Huertos ecológicos.
Ctra. San Jerónimo - La Rinconada (A 8002), frente Escuela de Hostelería Torrepavas | 37°28’21.31"N – 5°58’28.98"W | 634 559 529 | Hecho por optika